AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO.
Por: Néstor Mateo
Fui un militar de los cuarteles, del servicio duro y de los traslados arbitrarios; un soldado de misión cumplida que taconeaba con firmeza al saludar al superior. Como soldado raso, me correspondió prestar servicio en la frontera cumpliendo una misión patriótica durante uno de los periodos de mayor desafío institucional en los gobiernos del presidente Leonel Fernández.
Recuerdo perfectamente al padre Regino y sus vehículos cargados de nacionales haitianos intocables, los cuales salían de Dajabón y cruzaban los chequeos de El Laurel y Copey con total libertad.
Esa vivencia en el terreno me otorga la autoridad moral para hablar de las Fuerzas Armadas de ayer y compararlas con las de hoy. Sería una profunda mezquindad de mi parte no reconocer los avances sustanciales que ha experimentado la institución.
El Teniente General Carlos Antonio Fernández Onofre, actual Ministro de Defensa, se ha consolidado como un referente histórico, superando gestiones anteriores en materia de modernización y transformación militar. Sus tres grandes entregas de equipos, vehículos y pertrechos militares en 2026 han fortalecido de manera tangencial la capacidad operativa y de respuesta de nuestros cuerpos armados.
El militar de cuartel —ese que vigila su armario, tiende su cama, convive con el Sargento Mayor y obedece sin titubear las órdenes del comandante de pelotón— conoce bien el valor real de una infraestructura digna. Es ahí donde el soldado pasa la mayor parte de su vida. Un cuartel bien habilitado representa el orgullo y la dignidad del patriotismo militar; es la casa del guardia, el refugio donde descansa quien entra al servicio de 12 a 6 o quien sale exhausto del turno de 6 a 12.
En ese aspecto, el teniente general Fernández Onofre ha sido el gran transformador de las instalaciones militares. Bajo su liderazgo en el Ejército de la República Dominicana, la institución experimentó un impacto positivo sin precedentes mediante la construcción y remozamiento de recintos a nivel nacional. Esta misma visión constructiva la ha trasladado al ámbito general; muestra de ello fue la reciente entrega de siete cuarteles y pabellones remozados en la Fuerza Aérea, demostrando una comprensión cabal de las necesidades perentorias de las tropas.
Sin embargo, su visión transformadora no se ha limitado al personal en activo. Durante su gestión al frente del Ministerio de Defensa —y en estrecha coordinación con la Junta de Retiro y Fondo de Pensiones de las Fuerzas Armadas—, Fernández Onofre ha marcado un hito en la reivindicación de los militares en situación de retiro. Reconociendo que la dignidad del soldado no vence con los años de servicio, se han impulsado aumentos significativos en las compensaciones, mejoras operativas en los servicios de salud y programas de asistencia social integral para los veteranos y sus familias.
Atender con justicia y prontitud a quienes entregaron su juventud por la Patria no solo es un acto de humanidad, sino el sello definitivo de una gestión que entiende el valor del soldado desde el primer día de su alistamiento hasta su merecido descanso.
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