OpiniónJustificar lo injustificable

Justificar lo injustificable

AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO

ESCRITO POR: William Aish.

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 han sido una experiencia gratificante para el país. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con los periodistas que cubren este evento centenario.

Hace algún tiempo, Héctor J. Cruz, en su tan leída columna Miniaturas del Béisbol del decano Listín Diario, escribió que a los periodistas ya nadie les hace caso. Y, lamentablemente, tiene mucha razón.

Desde el primer día, la prensa que cubre los Juegos ha sido maltratada. Aunque muchos lo saben y han preferido no hacerlo público y lo respeto, hoy quiero decirlo con responsabilidad.

En cada escenario deportivo hay una queja generalizada por parte de los periodistas. Los problemas van desde la deficiente conexión a internet y las condiciones de las salas de prensa hasta el trato recibido por parte del personal de seguridad.

Desde las pésimas ruedas de prensa tras las competencias de Marileidy Paulino hasta las zonas mixtas luego de los partidos de las Reinas del Caribe, las dificultades han sido constantes. Y no responsabilizo a los atletas; la responsabilidad recae en los organizadores. La Asociación de Cronistas Deportivos (ACD) debe tomar cartas en el asunto.

Jan Bermúdez, reportero de El Nuevo Diario, fue maltratado por un miembro de seguridad en el Pabellón de Voleibol. Yo mismo viví una situación similar este miércoles, al igual que otros colegas que estaban a mi lado.

Nosotros no somos el problema. Nuestra labor consiste en buscar la información, recoger las impresiones de los atletas, funcionarios, dirigentes, delegados, entrenadores y federados. No levantamos pesas, no usamos raquetas, bates ni pelotas. Andamos con una grabadora, un celular, un lapicero y una libreta.

Sin embargo, muchas veces nos marginan y nos tratan como si fuéramos los malos de la película.

Si la ACD realiza un sondeo entre los periodistas acreditados, se dará cuenta de la magnitud del maltrato que está recibiendo la prensa.

En lo personal, vengo apoyando estos Juegos desde 2021, cuando durante los Juegos Panamericanos Junior de Cali, Colombia, se celebró una asamblea en la que se empezó a construir este proyecto. El Nuevo Diario ha dedicado decenas de páginas en su edición impresa, además de fotografías, videos para redes sociales y cobertura en su canal de televisión. Al igual que nosotros, otros medios también han realizado un gran esfuerzo para dar visibilidad al evento.

Por eso, resulta imposible justificar estas acciones. Las deploramos.

Estamos a favor de los Juegos y queremos que sean un éxito. La gente espera el periódico, pero también escucha los programas de radio, ve los noticiarios de televisión y sigue las plataformas digitales. Gran parte de lo que conoce sobre los Juegos lo sabe gracias al trabajo de la prensa.

Seguiremos siendo periodistas cuando el evento termine el próximo 8 de agosto. Pero, como dominicanos y como profesionales de la comunicación, sentimos que durante estos Juegos no hemos recibido el trato que merecemos.

Aunque a algunos les incomode, es necesario decirlo. La prensa merece un trato digno. No puede seguir mendigando una conexión a internet en las instalaciones, soportando maltratos por parte del personal de seguridad ni enfrentando el desorden que impera en las zonas mixtas. Defender el respeto al trabajo periodístico no es un privilegio; es una necesidad para garantizar una cobertura profesional y de calidad.


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