Asimismo, cuestionó que el gasto en publicidad haya superado los 100 millones de pesos los cuales trabaja para fortalecer su imagen y el culto a la personalidad, sin criterio objetivo y buscando bite en las redes sociales.
El dirigente también señaló presuntas irregularidades en el manejo de bienes municipales, específicamente en la donación de furgones, algunos de los cuales según denuncias han desaparecido, lo que genera inquietudes sobre la administración de los recursos públicos.
Otro aspecto crítico señalado es la disminución en las recaudaciones municipales, atribuida a la pérdida de confianza ciudadana y al incremento en los costos de servicios básicos. Entre estos, destacó el aumento de más de un 300 % en los servicios funerarios municipales, los cuales anteriormente eran ofrecidos de forma gratuita, afectando especialmente a los sectores de menores ingresos.
Gil denunció además el deterioro de infraestructuras clave, como la funeraria municipal ubicada en la avenida Charles de Gaulle, la cual permanece cerrada desde hace aproximadamente seis meses por un proceso de remozamiento que a su juicio no justifica dicho cierre. A esto se suma el abandono de cementerios y mercados públicos, que operan en condiciones precarias.
Entre otras problemáticas, mencionó el mal estado de las calles, la ocupación indebida de aceras incluso por parte del propio cabildo, la deficiente movilidad urbana por la instalación masiva de reductores de velocidad y el colapso del sistema de drenaje pluvial, agravado por la falta de mantenimiento de imbornales y la ausencia de nuevas obras de filtrantes y colectores.
En materia de transparencia, Gil hizo un llamado al alcalde Dio Astacio a rendir cuentas claras sobre el destino de más de RD$6,000 millones manejados en los últimos dos años, sin que según afirma se evidencien obras de impacto
significativo.
La actual gestión ha anunciado la recolección de aguas acumuladas en múltiples sectores, en lugar de ejecutar un plan integral que incluya la limpieza masiva de imbornales, la construcción de nuevos sistemas de drenaje y el control efectivo de los desechos sólidos.
Esta falta de acción ha provocado el colapso de gran parte de los imbornales existentes. En consecuencia, los niveles de lluvia registrados durante distintas temporadas y episodios de vaguadas superan ampliamente la limitada capacidad de respuesta del improvisado plan de recolección de aguas, evidenciando su ineficacia.


