AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO.
Por: Otoniel Reyes Ventura
Cada mañana, los residentes de los principales municipios del Gran Santo Domingo enfrentan la pesadilla de trasladarse de un municipio a otro, gastando millones de pesos en combustible y perdiendo horas de su tiempo diariamente.
Por ejemplo, el trayecto desde Santo Domingo Norte hasta la Feria, utilizando las vías por donde no transita el Metro, puede tomar más de dos horas. Si tomamos el puente de Sabana Perdida o el puente de la Charles de Gaulle para llegar al Distrito Nacional, obligatoriamente debemos atravesar el municipio Santo Domingo Este, muchas veces de manera innecesaria, perdiendo dos o más horas en un trayecto por el que, en ese momento, no tenemos necesidad de transitar.
El Gran Santo Domingo está dividido por el río Ozama, un recurso natural navegable que conecta diferentes puntos de sus municipios. Este medio de comunicación representa una alternativa que no requiere realizar millonarias inversiones en la pavimentación y mantenimiento permanente de carreteras, grandes expropiaciones para ampliar vías ni los elevados costos asociados a accidentes y riesgos viales.
Muchas ciudades del mundo han aprovechado sus ríos como vías de transporte público. En nuestro caso, una alternativa de este tipo podría requerir principalmente la inversión en una flotilla de ferris, cuyo mantenimiento puede ser relativamente bajo, además de la construcción de estaciones de embarque estratégicamente ubicadas a orillas del río.
Es necesario que, ahora que nuestro país avanza y nuestras ciudades crecen de manera acelerada, busquemos nuevas alternativas para enfrentar el problema del transporte. Por más rutas terrestres que se creen mediante sistemas como el Metro, el monorriel y otros medios de transporte masivo, el parque vehicular continúa creciendo, provocando que estas soluciones terrestres sean cada vez más costosas y complejas de ampliar.
¿Por qué no aprovechar, entonces, las vías de comunicación que nos ha otorgado la naturaleza?
Con un marco legal adecuado, estudios técnicos, ambientales y de factibilidad, así como una planificación responsable, el transporte fluvial mediante ferris podría convertirse en una importante alternativa para descongestionar las principales vías del Gran Santo Domingo, ahorrar combustible, reducir los tiempos de traslado y disminuir la presión sobre nuestras carreteras.
Incluso, sería interesante analizar la viabilidad de establecer una ruta de ferry que conecte puntos estratégicos desde el entorno de la avenida Las Américas, incluyendo zonas cercanas a los kilómetros de la Autopista Las Américas, hasta la zona de la Feria, con pequeñas estaciones de embarque debidamente diseñadas y ubicadas estratégicamente a lo largo del río.
No se trata de sustituir el transporte terrestre, sino de complementarlo con una alternativa moderna, rápida, eficiente y sostenible, aprovechando un recurso natural que ya existe y que permanece prácticamente subutilizado para el transporte de pasajeros.
Solicitamos al Estado dominicano que continúe buscando soluciones emergentes, innovadoras y económicamente sostenibles que permitan ahorrar combustible, tiempo y recursos.
Nuestro país avanza. Tenemos un gobierno que ha demostrado su interés en buscar soluciones y que, mediante el control y la eficiencia en el gasto público, puede disponer de recursos para enfrentar problemas que durante décadas han afectado a nuestra sociedad y que hoy se han profundizado debido al crecimiento acelerado de nuestras ciudades y del parque vehicular.
El río Ozama puede dejar de ser una división entre municipios para convertirse en un puente de comunicación, movilidad y desarrollo para el Gran Santo Domingo.
Es momento de pensar diferente y de buscar soluciones diferentes.
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