Opinión¿Por qué David Collado?

¿Por qué David Collado?

AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. 

Por: Esther Díaz

En la política dominicana hay momentos en los que debemos detenernos a pensar qué tipo de liderazgo necesita nuestro país para seguir avanzando. Y cuando hablamos de continuidad del cambio, de experiencia, de capacidad de gestión y de visión de futuro, el nombre de David Collado entra en la conversación.

No lo digo solamente por su posición actual como ministro de Turismo, sino por la trayectoria que ha construido a lo largo de los años, pasando del mundo empresarial a la política y asumiendo responsabilidades en distintos escenarios de la vida pública.

David Collado es un hombre que conoce el valor de emprender. Antes de ocupar cargos públicos, desarrolló una carrera empresarial y apostó por proyectos que generaron oportunidades. Esa experiencia importa, porque gobernar también implica administrar recursos, crear condiciones para la inversión y entender que detrás de cada empresa hay empleos y familias que necesitan salir adelante.

Su paso por la Cámara de Diputados, entre 2010 y 2016, le permitió conocer desde dentro el trabajo legislativo. Posteriormente, como alcalde del Distrito Nacional, tuvo la responsabilidad de gestionar la ciudad capital, enfrentándose a los desafíos propios de una administración municipal. Hoy, desde el Ministerio de Turismo, ha sido parte de una etapa de recuperación y crecimiento de uno de los sectores más importantes para la economía dominicana. En 2025, el país recibió 11.6 millones de visitantes, una cifra récord que refleja el trabajo conjunto de los sectores público y privado. Ha desempeñado un papel visible en ese proceso.

Pero, más allá de los números y los cargos, creo que hay una pregunta que debemos hacernos: ¿cómo convertimos los avances que hemos alcanzado en oportunidades que lleguen a todos los dominicanos?

Ahí es donde considero que debe centrarse la conversación sobre el futuro político de David Collado. Si aspira a convertirse en presidente de la República, el reto no será solamente mantener lo que funciona, sino demostrar que puede llevar esa experiencia a otros sectores: mejorar los servicios públicos, fortalecer la educación, generar empleos dignos, apoyar a los emprendedores y ofrecer respuestas concretas a las preocupaciones de la gente.

Para mí, hablar de continuidad del cambio no significa repetir lo mismo ni asumir que todo está bien. Significa reconocer los avances, corregir los errores y tener la capacidad de renovar aquello que todavía no está funcionando como debería.

La República Dominicana necesita liderazgos que entiendan que el desarrollo no se mide únicamente por el crecimiento económico, sino también por la tranquilidad de las familias, las oportunidades de los jóvenes y la posibilidad de que una persona pueda progresar con el fruto de su trabajo.

Por eso, cuando me pregunto por qué David Collado podría representar una opción para la próxima etapa política del país, pienso en la combinación de su experiencia empresarial, legislativa, municipal y ministerial. Esa trayectoria le ofrece una base desde la cual tendría que demostrar que puede construir una visión de nación más amplia, inclusiva y sostenible.

El desafío de cualquier aspiración presidencial es convertir la experiencia acumulada en una propuesta seria para gobernar a todos, no solamente a quienes comparten una misma organización política.

Al final, el futuro de la República Dominicana no puede depender de un nombre ni de un partido. Debe depender de resultados, compromisos y de la capacidad de responder a las necesidades reales de la población.

Y si hablamos de continuidad del cambio, la pregunta no es solamente quién debe continuar el camino, sino quién tiene la visión, la capacidad y la voluntad de mejorarlo para que el progreso llegue a más dominicanos.


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