Santo Domingo Esté, Agenda Oriental:
Miguel Ortega exige respuestas sobre el destino de 775 millones de dólares en la renegociación de Aerodom. El dirigente del FP cuestiona la transparencia y exige una rendición de cuentas clara sobre los fondos involucrados en la transacción.
Miguel Ortega, miembro de la Dirección Central del Partido Fuerza del Pueblo (FP), ha levantado serias preocupaciones sobre la falta de transparencia en la renegociación del contrato de Aerodom, en la que se mencionan 775 millones de dólares. Ortega expresó enérgicamente su desconfianza, afirmando: «Necesitamos respuestas, ¿a dónde está el dinero?».
El dirigente político cuestionó la manera en que se manejaron estos fondos y destacó que no es posible que una cifra tan significativa se desaparezca sin dejar rastro. «775 millones de dólares en la renegociación de Aerodom no se pueden desaparecer, así como así», aseveró Ortega, quien exigió a las autoridades del gobierno una aclaración inmediata sobre el destino de esta cantidad de dinero.
Ortega también criticó la falta de transparencia en la gestión pública, señalando que la ciudadanía tiene derecho a saber cómo se están utilizando los recursos, especialmente cuando se trata de sumas tan altas que podrían tener un impacto directo en el bienestar de los dominicanos.
El miembro del FP instó a una rendición de cuentas clara y a la presentación de documentos que respalden la legitimidad de la transacción, asegurando que la falta de respuestas podría generar desconfianza entre los ciudadanos y socavar la credibilidad de las instituciones encargadas de la gestión de estos recursos.
¿A dónde está el dinero? La falta de transparencia en la renegociación de Aerodom:
La renegociación del contrato de Aerodom y los 775 millones de dólares que se mencionan en la transacción son un tema que no podemos dejar pasar por alto. Miguel Ortega, miembro de la Dirección Central del Partido Fuerza del Pueblo, ha tocado un punto crucial cuando preguntó: «¿A dónde está el dinero?» Esta es una pregunta legítima que exige una respuesta clara, especialmente cuando se trata de una cifra tan grande que involucra fondos públicos.
El hecho de que una suma de esa magnitud se maneje sin la suficiente transparencia es motivo de preocupación. La renegociación de Aerodom, que aparentemente se trató de un acuerdo importante para el país, no puede ser vista como una operación más. ¿Dónde está la justificación para un monto tan significativo? ¿Cómo se distribuyó ese dinero y cuáles fueron los beneficios tangibles para el pueblo dominicano? Estas son las preguntas que deben ser respondidas con claridad y sin evasivas.
No se trata solo de la cantidad de dinero en juego, sino también de la confianza que la ciudadanía debe tener en la gestión de sus recursos. Cuando un gobierno maneja fondos de esta magnitud, tiene la obligación de garantizar transparencia y rendición de cuentas. Las explicaciones vagas o la falta de información solo alimentan la desconfianza y generan dudas sobre la legitimidad de las decisiones tomadas.
Es crucial que el gobierno de Luis Abinader, y las instituciones encargadas de esta renegociación, presenten una rendición de cuentas detallada, acompañada de documentación y auditorías que respalden la legitimidad de los movimientos financieros realizados. El pueblo dominicano merece saber cómo se están manejando sus recursos, y no hay excusa para que una transacción de esta envergadura no esté debidamente justificada.
Ortega tiene toda la razón al exigir respuestas. La falta de transparencia en los procesos gubernamentales genera un vacío de confianza que, a largo plazo, puede ser perjudicial para la estabilidad política y económica del país. Los dominicanos tienen derecho a saber qué está pasando con su dinero y cómo se están tomando las decisiones que afectan su futuro.
La gestión pública debe ser un modelo de responsabilidad y honestidad. La opacidad, en cambio, solo alimenta la sospecha. El gobierno tiene la oportunidad de demostrar que la transparencia no es solo una palabra en discursos políticos, sino una práctica real en su administración. Solo con respuestas claras y responsables podremos avanzar como sociedad y restaurar la confianza en nuestras instituciones.