AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO.
Hay principios que no pueden depender de la voluntad de quien gobierna y la transparencia es uno de ellos.
Santo Domingo Este necesita una administración que haga de la rendición de cuentas una práctica permanente, no una administración que únicamente informe cuando surge una controversia. Gobernar con transparencia es una obligación con cada hombre y mujer que trabaja, emprende, paga impuestos y aporta al desarrollo de este municipio; la administración no está haciendo un favor.
La confianza de un pueblo se construye cuando las instituciones actúan de cara a la gente, explican sus decisiones y permiten que cualquier ciudadano pueda conocer cómo se administra lo que es de todos.
Lamentablemente, esa sigue siendo una deuda pendiente.
La transparencia debe estar en cada decisión que toma una alcaldía. Debe estar presente cuando se ejecuta una obra, cuando se firma un contrato, cuando se presta un servicio y cuando se toman decisiones que afectan directamente la vida de miles de familias.
Un ejemplo claro ha sido el debate generado en torno a los ARBITRIOS MUNICIPALES. Los comerciantes, pequeños empresarios y emprendedores no solo tienen derecho a cumplir con sus obligaciones; también tienen derecho a entender con claridad los criterios utilizados para establecer esos arbitrios, el fundamento de cualquier modificación y el destino de los recursos que aportan.
Cuando un sector productivo expresa preocupación y reclama mayor claridad, la respuesta institucional no puede ser el silencio ni explicaciones insuficientes. Debe ser el diálogo, la información oportuna y la transparencia. Un municipio que aspira a crecer no puede colocar barreras innecesarias a quienes generan empleos, invierten y sostienen la economía local.
La transparencia también debe reflejarse en LA PROTECCIÓN DE LOS ANIMALES. Cada actuación relacionada con el manejo de animales en condición de calle debe desarrollarse mediante protocolos claros, públicos y respetuosos del bienestar animal. La ciudadanía tiene derecho a conocer qué políticas existen, cómo se ejecutan y cuáles son sus resultados.
Lo mismo ocurre con el manejo de LOS RESIDUOS SÓLIDOS, uno de los temas que más ha impactado la vida cotidiana de los munícipes. Los ciudadanos tienen derecho a saber cuándo pasará el camión recolector, cuáles son las rutas establecidas, con qué frecuencia se prestará el servicio y cuál es el plan de la administración para mantener limpio el municipio.
La controversia generada en torno a la colocación de contenedores y las constantes quejas de distintos sectores demuestran que la medida no ha logrado la confianza que requiere una política pública de esa magnitud; es una decisión que provoca muchas interrogantes y reclamos.
Otro aspecto fundamental es EL PRESUPUESTO PARTICIPATIVO. Este mecanismo nació para que las comunidades fueran protagonistas en la construcción de soluciones para sus propios sectores. Sin embargo, la participación pierde fuerza cuando los munícipes no pueden dar seguimiento, con facilidad, a las obras aprobadas, a los montos asignados, a los plazos de ejecución y al estado real de cada proyecto.
La transparencia debe convertirse en una cultura institucional donde la información pública sea clara, accesible y comprensible para cualquier ciudadano, sin importar su nivel de formación.
Defender la transparencia tiene un solo propósito y es estar del lado de la gente. Es defender al comerciante que invierte en su negocio con esfuerzo. Es defender al munícipe que quiere vivir en una ciudad limpia y organizada. Es defender a los comunitarios que esperan ver ejecutadas las obras que priorizaron.
LAS REDES SOCIALES SIRVEN PARA COMUNICAR, PERO NO PARA REEMPLAZAR EL TRABAJO QUE LA GENTE ESPERA DE UNA GESTIÓN.
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