Gestión de Josefa Castillo en el INAIPI: resultados, cifras y una política de Estado impulsada por Luis Abinader

Por: Julio César García Mazara, MA

La atención integral a la primera infancia se ha consolidado como una de las políticas sociales más sensibles y estratégicas del Estado dominicano. Bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader, este enfoque ha pasado de ser una promesa histórica a una política pública con resultados medibles. En ese marco se inscribe la gestión de Josefa  Castillo como directora ejecutiva del Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia (INAIPI), una administración marcada por avances concretos, expansión de servicios y retos aún por superar.

De acuerdo con los datos contenidos en la Memoria Institucional 2025, el INAIPI atendió durante ese año a decenas de miles de niños y niñas de entre 0 y 5 años, priorizando a aquellos en condiciones de mayor vulnerabilidad. Solo en educación inicial, 20,796 niños y niñas fueron beneficiados en el primer ciclo y 24,193 en el segundo ciclo, alcanzando niveles de cumplimiento cercanos y superiores al 90 % de las metas programadas.

Uno de los indicadores más significativos de esta gestión ha sido el enfoque inclusivo. En 2025, 2,662 niños y niñas con alguna condición de discapacidad recibieron atención especializada, superando en más de un 100 % la meta prevista. Este dato refleja una visión de política social que no excluye, sino que prioriza a quienes históricamente han quedado rezagados.

El impacto del INAIPI no se limita a los centros de atención. Durante el mismo período, 96,807 familias fueron acompañadas mediante el modelo de atención integral y 131 comunidades recibieron intervenciones orientadas a la creación de entornos seguros, protectores y favorables para el desarrollo infantil. Esta dimensión comunitaria ha sido clave para fortalecer la corresponsabilidad social en el cuidado de la niñez.

En materia de infraestructura, la gestión encabezada por Josefa Castillo logró la apertura de 15 nuevos Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) en distintas regiones del país y el remozamiento de 41 centros existentes, con una inversión que superó los RD$228 millones. Estas acciones no solo amplían la cobertura, sino que garantizan espacios dignos y seguros para los niños y niñas atendidos.

La nutrición y la salud también ocuparon un lugar central. Más de 44,700 niños y niñas recibieron alimentación conforme a los requerimientos nutricionales de su edad, mientras que 41,512 menores fueron afiliados al Régimen Subsidiado del SENASA, fortaleciendo el acceso temprano a servicios de salud. A esto se suma la promoción de la lactancia materna y la operatividad de más de un centenar de salas de lactancia a nivel nacional.

Desde el punto de vista institucional, el INAIPI mantuvo en 2025 su certificación internacional ISO 9001:2015, un indicador de fortalecimiento de la gestión pública, estandarización de procesos y compromiso con la calidad. Este elemento resulta clave para una entidad que administra recursos públicos y ejecuta programas de alto impacto social.

La gestión de Josefa Castillo al frente del INAIPI muestra resultados tangibles y un impacto social verificable, sustentados en cifras oficiales. Pero estos avances no pueden analizarse de manera aislada. Son parte de una política de Estado impulsada por el presidente Luis Abinader, quien ha colocado la niñez y la primera infancia como ejes centrales de su agenda social, apostando a que la inversión en los primeros años de vida es la base de un desarrollo sostenible y de una sociedad más justa.