AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. La Casa Blanca convocó de urgencia para este martes 1 de septiembre a los directores ejecutivos de Marathon Petroleum, Valero Energy, Chevron, PBF Energy y Delek.
Las ganancias extraordinarias por USD 12,600 millones reportadas por las principales refinerías de Estados Unidos durante el segundo trimestre, fruto de la crisis geopolítica sostenida, sumadas a la escalada bélica de este fin de semana entre Washington y Teherán, tienen un reverso crítico. Esta combinación provoca un encarecimiento directo de los combustibles terminados que amenaza con generar más presión sobre los precios locales.
Tal como documentó la agencia Reuters tras analizar los balances corporativos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. A finales de julio, los márgenes de refinación se han expandido de forma atípica. En respuesta a estas cifras, y según reportes confirmados por la agencia de noticias, la Casa Blanca convocó de urgencia para este martes 1 de septiembre a los directores ejecutivos de Marathon Petroleum, Valero Energy, Chevron, PBF Energy y Delek para cuestionar sus estructuras de precios. Mientras este pulso político ocurre en Washington, economías importadoras como la dominicana absorben el impacto financiero de estos márgenes inflados.
A diferencia de los países que procesan su propio crudo, la República Dominicana depende principalmente de la importación de derivados refinados (gasolinas, gasoil, gas licuado de petróleo y combustible de aviación), procedentes en su mayoría del Golfo en EE. UU.
La crisis militar, reactivada tras los ataques estadounidenses en la isla de Larak y la respuesta iraní en Jordania, ha reducido el tráfico en el Estrecho de Ormuz a cruces esporádicos. Según estimaciones de Goldman Sachs, la salida de 7 a 8 millones de barriles diarios (bpd) del mercado global ha llevado al Brent a USD 91,19 y al WTI a USD 86,27. Las refinerías estadounidenses han capitalizado este choque ampliando el margen de refinación, trasladando un costo doble a los países no productores de petróleo y con bajo nivel de refinación, como lo es República Dominicana: un crudo más caro y un procesamiento significativamente más costoso.
Este diferencial de precios presiona directamente las finanzas públicas. Solo en lo que va de año, el Gobierno dominicano ha tenido que destinar más de RD$28,000 millones en subsidios para congelar los precios de los combustibles y amortiguar el impacto en la canasta básica familiar, un drenaje fiscal continuo que absorbe recursos del Presupuesto Nacional previstos originalmente para inversión en infraestructura y gasto de capital.
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