AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. – Expresidente de la delegación del Codia Provincia Sto Dgo Ing.Jose Miguel Mañon Llama a sus compañeros a tener prudencia en medio de la turbulencia donde el presidente Luis Abinader recibe ataques de la oposición por el caso Senasa.
Mediante una declaración pública, un destacado ingeniero y expresidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) en la delegación de Santo Domingo, manifestó su profunda inconformidad con ciertos comportamientos observados en el ámbito político nacional, instando a la seriedad y la visión de futuro.
El dirigente gremial se refirió específicamente a celebraciones y fiestas realizadas por sectores de la juventud del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en un contexto que calificó de “turbulencia política”, marcado por los ataques y cuestionamientos que reciben actualmente el presidente Luis Abinader y su partido de gobierno, a raíz del denominado caso SENASA.
En momentos donde la institucionalidad y la imagen de un proyecto político son puestas a prueba, la frivolidad es un lujo que no se puede permitir, expresó el ingeniero. “Estas actitudes no solo son inoportunas, sino que proyectan una desconexión con la realidad y el sentir de la ciudadanía, que espera seriedad de sus representantes.
Más allá de la crítica puntual, el expresidente del CODIA elevó su mensaje a una advertencia estratégica para todas las fuerzas políticas, haciendo un llamado directo a las bases del oficialismo.
La historia reciente de nuestro país nos ofrece un espejo claro en el que debemos mirarnos. El camino que llevó al desgaste y la pérdida de confianza en anteriores administraciones está documentado”, afirmó. “Por ello, hago un llamado vehemente a que las bases, los jóvenes y los dirigentes del PRM se miren en el espejo del PLD. El 2028 se aproxima, y la confianza ciudadana se construye o se erosiona con los actos de hoy.
Con esta referencia al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el ingeniero subraya la importancia de aprender de los errores históricos, como la percepción de arrogancia, el distanciamiento de la base social y la falta de respuesta contundente ante las crisis de credibilidad.
La declaración concluye con un llamado a la unidad, la disciplina y la responsabilidad dentro de las organizaciones políticas. El mensaje central es que, frente a los ataques, la respuesta debe ser la cohesión, el trabajo serio y la conexión con las demandas populares, no la celebración prematura o la complacencia.
