El regreso de "El Penco" sacude el tablero político del PLD y de RD…

0
6

AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. 

Por Salvador Holguín, diciendo lo que otros callan.

En política no existen sorpresas sino más bien movimientos estratégicos que algunos logran anticipar y otros apenas comprenden cuando ya están en marcha. El regreso de Gonzalo Castillo “El Penco” como precandidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no es un hecho aislado. Es una jugada que sacude el tablero político nacional y obliga a todos a recalcular sus aspiraciones.

Lo advertimos: había señales claras de reorganización interna en el partido morado. Hoy se confirma que el PLD no está dispuesto a quedarse en la pasividad ni a ceder el espacio opositor sin dar batalla. Pero más allá de la inscripción formal, la pregunta clave es otra: ¿representa este retorno una renovación real o la prolongación de un ciclo que el electorado ya evaluó?

El peso del pasado y la exigencia del presente: Gonzalo Castillo no es un rostro nuevo, fue figura central en una de las elecciones internas y externas más polarizadas de los últimos años y pieza clave de un gobierno que marcó una etapa en la política dominicana. Fue candidato presidencial con buenos números aunque no ganó la Presidencia de la República.

Sin embargo, el país que hoy observa no es el mismo de entonces. La ciudadanía es más crítica, las redes sociales son más implacables y la narrativa política exige coherencia, resultados y credibilidad. La política moderna no se sostiene solo con estructura territorial ni con maquinaria partidaria, se sustenta con confianza pública y conectividad con la sociedad.

El desafío interno del PLD: El Partido de la Liberación Dominicana enfrenta un reto mayor que cualquier candidatura: redefinir su identidad y recobrar su fuerza política social. Tras derrotas electorales y cuestionamientos internos, esa organización partidaria necesita demostrar que puede reconectarse con la población que antes le acompañaba y que hoy ya no está alineada con su estructura política.

La entrada de “El Penco” Gonzalo Castillo como candidato presidencial a la contienda interna peledeísta, abre un escenario competitivo que obligará a otros aspirantes a posicionarse con mayor claridad. Pero también plantea una interrogante estratégica: ¿está el partido apostando por consolidar lo conocido o por abrir espacio a una nueva generación?

La política no vive de nostalgia, en la República Dominicana los ciclos políticos se acortan. El electorado ya no vota por lealtades automáticas; vota por percepción de capacidad, esperanza y visión de futuro. El regreso de una figura fuerte puede entusiasmar a una base partidaria, pero el verdadero reto es convencer al votante independiente, al joven, al desencantado y al que no responde a consignas sino a propuestas concretas.

El país observa y decide: no se trata solo de inscribirse, se trata de persuadir. No se trata de volver, se trata de demostrar que hay algo nuevo que dar y ofrecer. La política dominicana entra en una nueva fase y como siempre he dicho: quien entienda primero el momento histórico, tendrá ventaja. El tablero se mueve y las piezas se colocan, pero al final quien decide es el pueblo. Y esta vez, la población no se conformará con promesas.