¿El PRM no tiene un economista que se vaya a un debate con Juan Ariel Jiménez?

AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. Cuando el debate se da con números, estados financieros auditados y datos públicos, lo mínimo que se espera es una respuesta técnica. Pero lo que hemos visto hasta ahora es silencio, distracción y campañas de descrédito. Y ahí surge la pregunta incómoda: ¿en el PRM no hay un economista que se siente a debatir con Juan Ariel Jiménez?

El exministro de Economía no está opinando “por percepción”, Juan Ariel emplaza directamente a Seguros Reservas a explicar, con documentos en la mano, un deterioro financiero que —según sus análisis— se viene arrastrando desde 2022.

Tres años consecutivos de pérdidas operativas, entre 200 y 800 millones de pesos anuales, sin huracanes, terremotos ni pandemias que lo expliquen. Y aunque se reportan “utilidades”, estas no provienen del negocio asegurador, sino de ingresos financieros. O sea: se gana por fuera mientras el corazón del negocio sangra.

Más grave aún: por cada peso cobrado en primas, la rentabilidad pasó de 20.4 centavos en 2019 a apenas 6.2 centavos entre 2022 y 2024. Una caída cercana al 70 %, el peor nivel en más de una década. Eso no es discurso político. Eso es matemática básica.

Entonces, ¿cuál ha sido la respuesta? ¿Un debate técnico? No. ¿Una explicación clara y pública? Tampoco. ¿Un economista del oficialismo desmontando los números? Menos aún.

En lugar de argumentos, se intenta confundir hablando del Banco de Reservas, cuando Juan Ariel ha sido claro: no es el banco, es la aseguradora. Son entidades distintas. Confundirlas no es error inocente; es conveniencia.

Si los números están mal, que lo demuestren.

Si los datos son falsos, que los refuten.

Pero si lo único que hay es silencio y ataques personales… entonces el problema no es Juan Ariel.

El problema es que nadie se atreve a debatirlo.

Y mientras tanto, los hoyos financieros —si existen— no se tapan con propaganda, se tapan con transparencia.

Porque al final, como dice el propio título del artículo: el diablo está en los detalles. Y esos detalles, hasta ahora, nadie los ha querido enfrentar.