AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. La gloriosa carrera de Emilio "Boni" Bonifacio, uno de los peloteros más dinámicos y queridos del béisbol dominicano, parece estar enfrentando su capítulo más difícil en la temporada 2025-2026 de la Liga Dominicana. Con la campaña regular avanzada, las estadísticas del veterano utilitario pintan un cuadro tan claro como preocupante, encendiendo el debate sobre si ha llegado la hora de colgar los guantes.
Los números, fríos e implacables, no dejan lugar a dudas sobre la profunda crisis ofensiva que atraviesa Bonifacio. A falta de poco más de un mes para los playoffs, su línea de bateo se ha desplomado a un promedio de .096, respaldado por apenas unos puñados de hits. Pero la situación se agrava al observar su producción: 0 carreras remolcadas, 15 ponches y solo 7 bases por bolas en un rol donde la ofensiva es crucial.

Lo que más alarma a analistas y fanáticos es la desaparición de la que fue su arma más letal: la velocidad. Bonifacio, quien por años fue una pesadilla para los receptores rivales, apenas cuenta con 1 base robada en toda la temporada. Esta estadística es síntoma de dos problemas mayores: la evidente pérdida de un paso que lo definió y, más grave aún, la incapacidad de embasarse para poder usarlo.
Para un jugador cuya carrera se forjó sobre las bases, el desgaste físico acumulado después de una extensa trayectoria en las Grandes Ligas y el béisbol invernal parece estar pasando una factura insalvable. El "Boni" que desbordaba por la línea de tercera y se robaba un base en un abrir y cerrar de ojos hoy luce como una versión pálida de sí mismo.
La situación plantea un complejo dilema para la gerencia de los Tigres del Licey. Por un lado, está el respeto y la lealtad a un veterano que ha dado tantas glorias al equipo. Por el otro, la cruda realidad competitiva de un club que lucha por clasificar y que necesita producción de cada uno de los peloteros en su roster.
Mantener a un jugador con números tan paupérrimos no solo lastima la ofensiva colectiva, sino que también bloquea el desarrollo de talento joven que podría aportar frescura y un mejor rendimiento. La pregunta que ronda en el aire del Estadio Quisqueya es cuánto tiempo más puede esperar el equipo.
En el mundo del deporte, saber cuándo retirarse es tan importante como saber cómo jugar. Grandes ídolos han optado por un retiro a tiempo para preservar su legaje, evitando que sus últimas imágenes sean las de una lucha contra un declive inevitable.
Para Emilio Bonifacio, un anuncio de retiro inminente podría ser el acto más digno. No solo le permitiría recibir el homenaje que se merece de parte de la fanaticada liceísta, que lo ha aclamado por años, sino que también le daría la oportunidad de cerrar su carrera con la cabeza en alto, siendo recordado por sus momentos brillantes y no por una temporada que, hasta ahora, ha sido la más oscura de su trayectoria en Lidom.
