La política es estrategia, cálculo y, sobre todo, coherencia. Sin embargo, lo que está ocurriendo dentro del equipo del llamado Carolinismo en Santo Domingo Este deja más preguntas que respuestas. La decisión de impulsar dos aspirantes por una misma posición dentro de la estructura municipal del Partido Revolucionario Moderno (PRM) no solo resulta confusa, sino que proyecta una imagen de desorganización que podría pasar factura en el corto y mediano plazo.
En la Secretaría General del PRM en SDE se presenta un caso que muchos califican como innecesario. El alto dirigente Otoniel Reyes Ventura había anunciado sus aspiraciones hace aproximadamente un año y medio, consolidando un posicionamiento temprano dentro de su equipo político. Sin embargo, recientemente el diputado Yancarlos Simanca hizo públicas las mismas aspiraciones, pese a pertenecer al mismo equipo político.
Tradicionalmente, cada corriente interna suele presentar una sola figura por posición, precisamente para evitar choques internos, división de estructuras y desgaste innecesario. Cuando dos aspirantes del mismo equipo compiten por el mismo espacio, el mensaje que se envía no es de fortaleza, sino de improvisación.
La situación se replica en la Región Oriental III, donde el señor Cristóbal Peña anunció aspiraciones a la presidencia regional, aun cuando semanas antes ya lo había hecho el joven dirigente Paul Almanzar Hued. Desde una óptica política objetiva, Almanzar Hued proyecta renovación y representa una inyección de juventud que podría dinamizar esa demarcación. Sin embargo, más allá de los perfiles individuales, el problema de fondo es estratégico.
El equipo que responde a la alcaldesa Carolina Mejía parece estar enviando señales contradictorias. Y resulta aún más llamativo que bajo la coordinación política del veterano diputado Jorge Frías, con amplia experiencia en procesos electorales como regidor y legislador, no se haya corregido lo que muchos consideran una “pifia” táctica.
La política interna de los partidos no es un juego menor. Las estructuras se fortalecen cuando hay disciplina, definición y liderazgo claro. Permitir que el mismo equipo impulse candidaturas paralelas para un mismo cargo no solo fragmenta apoyos, sino que abre espacios para que otras corrientes capitalicen el desorden.
La unidad no se predica, se practica. Y en momentos donde la cohesión es clave para consolidar liderazgo territorial, las señales que hoy emanan desde el Carolinismo en SDE parecen apuntar en dirección contraria.
El tiempo dirá si esta jugada responde a una estrategia calculada que aún no se revela o si, por el contrario, estamos ante un error político que pudo haberse evitado.


