Arquitecto Fredny Díaz ofrece su opinión en torno al caso Senasa; dice que es una grave traición a la confianza pública.

AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. La corrupción ocurrida en SeNaSa representa una grave traición a la confianza pública y un golpe directo a uno de los pilares más sensibles del Estado: el sistema de salud. Los recursos desviados no eran simples fondos administrativos, sino dinero destinado a garantizar atención médica digna, especialmente a los sectores más vulnerables de la población. Esto evidencia que la corrupción no es un delito abstracto, sino una práctica que tiene consecuencias humanas concretas, como la falta de medicamentos, retrasos en servicios y deterioro de la calidad de la atención.

Este caso también pone de manifiesto la debilidad de los controles institucionales y la falta de supervisión efectiva dentro de las entidades públicas. La facilidad con la que se ejecutaron contratos irregulares, se manipularon documentos y se desviaron fondos durante años demuestra que el problema no se limita a individuos corruptos, sino a un sistema que permitió y toleró estas prácticas. Sin reformas profundas en los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, situaciones similares pueden repetirse.

Finalmente, aunque las investigaciones y procesos judiciales en curso son un paso importante, la sociedad exige más que sanciones penales. Es necesario que estos casos sirvan como lección para fortalecer la ética pública, recuperar los recursos robados y garantizar que instituciones como SeNaSa cumplan verdaderamente su misión social. Solo así se podrá comenzar a restaurar la confianza ciudadana en el Estado y en la gestión de los servicios públicos.