AGENDA ORIENTAL, SANTO DOMINGO. El aire que se respira en La Guaira, una de las zonas más afectadas tras los terremotos en Venezuela, ya comienza a oler a putrefacción, producto de los cadáveres que aún permanecen sepultados entre los escombros de los edificios colapsados.
Este miércoles el país fue sacudido por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, que han dejado unos mil muertos y más de tres mil heridos, hasta el momento; víctimas que en su mayoría fueron encontradas en el estado costero de La Guaira, vecino de la capital Caracas y declarado por las autoridades como la zona cero de la tragedia.
La magnitud del desastre ha desbordado la capacidad de respuesta de las autoridades en un país sin tradición de grandes terremotos, mientras numerosos habitantes denuncian que la ayuda del Gobierno ha tardado en llegar o aún no se ha hecho presente.
La presidente encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, visitó el jueves en la tarde algunas zonas afectadas y entre la noche y la madrugada del viernes, comenzaron a llegar equipos de rescate desde distintos países como República Dominicana, El Salvador, México y el nuevo aliado Estados Unidos.
Sin embargo, durante las primeras horas del viernes en Playa Grande, una zona casi arrasada por los terremotos, la ayuda fue inexistente.
La magnitud del desastre ha desbordado la capacidad de respuesta de las autoridades en un país sin tradición de grandes terremotos, mientras numerosos habitantes denuncian que la ayuda del Gobierno ha tardado en llegar o aún no se ha hecho presente.
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